El viejo enterrador de la comarca
Era un amante quien por suerte impía,
Su dulce bien le arrebató la Parca.

Todas las noches iba al cementerio
A visitar la tumba de su hermosa
La gente murmuraba con misterio:
Es un muerto escapado de la fosa.
En una horrible noche hizo pedazos
El mármol de la tumba abandonada,
Cavó en la tierra y se llevó en sus brazos
El rígido esqueleto de la amada.
Y allá en su triste habitación sombría
De un lirio, fúnebre a la llama incierta.
Sentó a su lado la osamenta fría
Y celebró sus bodas con la muerta.
Ató con cinta los desnudos huesos
El yerto cráneo coronó de flores,
La horrible boca la cubrió de besos
Y le contó sonriendo a sus amores,
Llevó a la novia al tálamo mullido,
Se acostó junto a ella enamorado,
Y para siempre se quedó dormido
Al rígido esqueleto abrazado.
Julio Flórez
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