Luz que ilumina mi senda
Desde mi
cuna a mi tumba
Abeja de oro
que zumba
Néctar
buscando en la flor
Divina miel
que del cielo
El mismo
Dios nos mandara
Y que en su nombre
endulzara
De toda vida
el dolor
Todas las madres
ya vienen
Desde el
cielo modeladas
Son
bendiciones enviadas
Por la
diestra del creador
Por eso
siempre las vemos
Sin descanso
y sin desmayo
Luchar hasta
con un rayo
Por sus
hijos con fervor
En este
grandioso día
A los que
hoy su madre llora
Y a los que
con ella oran
Como junto
fruto y flor
Les envío
cual sensitiva
Mis
especiales ofertas
Mil flores
para las muertas
Mil besos
para las vivas
Cristóbal
Narváez Montes

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